| Charla sobre la marihuana y el sistema endocannabinoide |
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En un grueso resumen, la charla se estructuró en dos ejes; el primero se introdujo en la complejidad de los sistemas biológicos, analizando en términos generales el estado actual del conocimiento en medicina y farmacología, para recién desde ahí entrar al segundo eje, el rol biológico de los cannabinoides endógenos y exógenos. La máxima desde la que se partió en la charla “Por simples que sean nuestros sistemas nunca serán tan simples como compleja es la realidad” (una cita del matemático francés Jules Tannery), explica el orden que propusieron los expositores: para discutir este tipo de temas hay que asumir que no son sencillos, y que cualquier explicación demasiado sencilla está forzando la realidad para algún lado.
La falta de datos concluyentes acerca del mecanismo de actuación a nivel cerebral de sus principios activos ha permitido interpretaciones extremas acerca de sus efectos sobre la salud, o bien comparándola en toxicidad con otras drogas como la heroína o la cocaína, o bien considerándola como poco peligrosa e, incluso, saludable. Pero como todas las cosas complejas, el asunto es matizado, con aspectos negativos y otros positivos. Por ejemplo, la combustión del cannabis genera mayores niveles del carcionógeno Benzopireno que el tabaco. También son más elevados la cantidad de benzoantraceno y diversos naftalenos. Por otra parte, los cannabinoides aumentarían la inmunidad celular y disminuirían la inmunidad humoral, es decir, lo que es nocivo para una infección puntual, puede ser positivo en las alteraciones autoinmunes y en inflamaciones agudas y crónicas como la Artritis Reumatoide. Estas acciones antinflamatorias también podrían ser beneficiosas en enfermedades autoinmunes del Sistema nervioso central como la Esclerosis Múltiple.Existen muchos datos en la literatura que demuestran que los cannabinoides perjudican los procesos cognitivos (aprendizaje y memoria) tanto en humanos, primates y roedores. La exposición crónica a THC en roedores, altera de forma persistente la estructura y la función del Hipocampo, y la exposición aguda causa un deterioro reversible de memoria por efecto directo sobre el Hipocampo.
CRONICIDAD. Los efectos en el uso crónico, son difíciles de aislar; todo lo que dice la ciencia respecto a los efectos de cualquier fármaco sale de investigaciones que se hacen en animales, y se extrapolan a lo que pasa en el humano, en grandes poblaciones y se sacan resultados estadísticos, relativos, que no quieren decir que a todos les vaya a pasar lo mismo, porque inciden factores internos y externos, del ambiente y de la propia persona. Pero es clara por ejemplo la existencia a lo largo del tiempo de la “tolerancia”; la necesidad de mayores dosis para lograr los mismos efectos: disminuyen los efectos subjetivos, cardiovasculares y sus efectos sobre la presión ocular. De cualquier modo, esto pasa con cualquier sustancia, y con el cannabis sucede aún menos que en otras. La cantidad de principios activos en la planta es muy variable pero aproximadamente un porro equivale a entre 0,03 y 0,06 miligramos por quilo de peso de la persona. Y la dosis utilizada en animales para generar tolerancia es de entre 20 y 50 miligramos por quilo, o sea entre 300-1500 porros diarios. La dependencia, propiamente la adicción, recién aparece en animales a dosis equivalentes a más de mil porros por día.
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